Las primeras etapas de formación de los niños son muy importantes para su desarrollo posterior. Desde el nacimiento hasta los seis años, los peques de la casa son verdaderas esponjas capaces de absorberlo todo. Por eso, es importante que tanto los padres como los profesionales de la educación utilicen todas las herramientas disponibles para estimular a los niños.

En ese sentido, cada vez más personas quieren saber qué es la lectoescritura, cuáles son sus beneficios, de qué manera puede aplicarse al día a día de los hijos o alumnos y qué herramientas de escritura y lectura se pueden usar para desarrollarla.

Qué es la lectoescritura

Definida de una manera muy sencilla, la lectoescritura infantil es la capacidad que tienen los niños para leer y escribir. Sin embargo, se trata de una habilidad que va mucho más allá de esta definición funcional.

La escritura y la lectura no solo es útil como herramienta de comunicación, sino que permite al niño desarrollar la capacidad de abstracción, ordenar ideas, desarrollar el pensamiento y, sobre todo, aplicar la lectura y la escritura a ámbitos que van más allá de escribir en el papel.

La lectoescritura comprende todas las habilidades que tienen que ver con la plasmación del lenguaje. Además, implica un proceso de aprendizaje que combina lectura y escritura para que ambas sean contenedores conectados: los menores aprenden a escribir mientras leen y aprenden a leer mientras escriben.

Por qué es importante su enseñanza y aprendizaje

La lectoescritura eleva las posibilidades de aprendizaje para los niños. No es algo que se limite simplemente al campo del lenguaje, sino que va dotando a los pequeños de la casa de herramientas intelectuales y emocionales que les permiten avanzar en otras disciplinas.

Se ha demostrado que una formación en lectoescritura desde el jardín de infancia mejora la motricidad fina, la coordinación visomotriz y la creatividad. El simple hecho de que una niña coja un papel y un bolígrafo y se ponga a narrar historias inventadas ya lleva asociados todos esos desarrollos colaterales de importancia para su propia vida.

Por todo ello, los currículos formativos de la escuela obligatoria española dedican gran parte del tiempo en el aula a actividades de lectoescritura. En palabras de los expertos, esta es la fórmula de comunicación más compleja y completa, y su dominio es clave para la construcción total de la personalidad y el intelecto de las personas.

Cuáles son los beneficios de la lectoescritura

Son muchos los beneficios que tiene el correcto aprendizaje de la lectoescritura en las etapas de infantil. Más allá de la herramienta de comunicación que se abre ante los niños, los especialistas en educación para niños establecen los siguientes puntos a tener en cuenta:

  • Mejora la atención y la concentración: un niño que debe aprender a trazar las letras, a escribirlas en orden y en un espacio concreto, así como a identificar las distintas tipografías que forman las palabras y frases eleva su capacidad de atención ante cualquier otro estímulo.
  • Mejora el vocabulario y los modos de expresión: aunque las lecturas infantiles sean básicas, ofrecen una cantidad de herramientas que los niños podrán asumir como propias a la hora de expresarse.
  • Garantiza un estatus social: una persona que lee y escribe bien desde niño lo tendrá más fácil para terminar sus estudios e integrar conocimientos. Esto está estrechamente relacionado con la posibilidad de alcanzar un nivel social alto, hallar un buen trabajo, etc.
  • Eleva la capacidad de abstracción emocional e intelectual: quien lee y escribe lo tiene más fácil a la hora de identificar sus propios sentimientos y reflexiones, y dispone de las herramientas necesarias para transmitirlos.
  • Mejora la autoestima, la seguridad y la independencia: un niño o una niña que lee y escribe es mucho más libre que otro que no. La autoestima, la capacidad de asumir nuevos retos y, sobre todo, la independencia mejoran exponencialmente cuando se estimula la lectoescritura desde las primeras etapas de formación.

Cómo se puede trabajar la lectoescritura en infantil

Como saben los profesores de la etapa de infantil, existen muchas fórmulas para que los niños aprendan jugando y que, casi sin darse cuenta, desarrollen estas habilidades. La animación a la lectoescritura puede tomar distintas formas dependiendo del perfil del alumno, de su edad y de sus intereses.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo se puede trabajar la lectoescritura en infantil:

  • Escucha activa de relatos: la fórmula más sencilla para ir conectando con las herramientas de la lectura y la escritura es el contexto oral. Contar cuentos permite que los niños descubran palabras e interioricen elementos como la ordenación de una narración. Eso sí, esta escucha tiene que ser activa: hay que asegurarse de que los niños entienden lo que se les ha contado e incluso permitir que ellos puedan crear otras historias a partir del argumento original.
  • Cuentos ilustrados: utilizar otro elemento visual como la ilustración puede ayudar a que los niños relacionen ideas, palabras y, sobre todo, tengan un estímulo más fácil de aceptar que la lectura.
  • Jugar con las letras: convertir las letras en un juguete es una fórmula clave para que los peques se familiaricen con ellas. Es posible comprar cubos con las letras, hacer letras de gomaespuma o hacerse con un juego de letras de madera.
  • Leer cosas de su mundo: ¿le gustan las pelis de Disney? Coge un papel y enséñale a identificar los nombres de sus personajes favoritos. A esto se suma la lectura de informaciones interesantes sobre aquellas cosas que atraigan su atención.

Todas estas fórmulas están relacionadas con la pregunta de qué es la lectoescritura y cómo aplicarla a los hijos en etapa infantil. Estas son tan solo algunas recomendaciones para que los niños vayan conectando con la lectura y la escritura desde su más tierna infancia. De este modo, podrá llegar a las primeras etapas de estudio con una ventaja: el dominio de la palabra escrita, leída y hablada.