El mundo del packaging ha revolucionado el mundo de la industria en los últimos años. Ahora, elegir una caja para vender un objeto no es una decisión que se pueda tomar a la ligera, ya que se puede optar por fórmulas más estéticas para cautivar al público o decantarse por elecciones más funcionales.

Son muchos los tipos de embalaje que existen en la actualidad, y que dan a profesionales y particulares un amplio abanico de opciones ante las que decidir. Esto es un punto muy positivo, pero también hace que sea necesario preguntarse qué tipo de embalaje es el más adecuado para cada producto, fórmula de envío, transporte, etc.

Por eso, es importante conocer qué tipos de embalaje hay disponibles hoy y cómo elegir el mejor embalaje para la mercancía que se vende o se intercambia.

Qué tipos de embalaje hay

Aunque también existen fórmulas en las que los productos se guardan en metal, plástico y vidrio, los tipos de embalajes más habituales son de cartón y papel. Se utilizan estos materiales porque son más económicos, fáciles de almacenar y, sobre todo, ofrecen la seguridad suficiente para los objetos que llevan en su interior en un alto porcentaje de los casos.

Son muchas las empresas que tienen cajas de cartón a medida para sus productos. A la hora de enviar una venta, eligen los tipos de embalaje para transporte más adecuados, los montan y los aseguran con cinta adhesiva. En tan solo un minuto ya pueden tener el packaging perfecto para su venta.

Dentro del material cartón, estos son los tipos de embalaje más habituales en el ámbito empresarial español:

Cajas cuadradas

Las cajas cuadradas o rectangulares son «las de toda la vida». Cuentan con una estructura de cierre a base de hojas que se pueden asegurar con cinta y que resultan muy firmes. Existen cajas cuadradas de muchos tamaños, con el objetivo de que las empresas adapten su compra a aquellos tipos que más se adapten a sus productos.

El objetivo es que con un poco de papel de embalar o papel de burbuja se puedan guardar los objetos con toda seguridad y que lleguen al cliente final en óptimas condiciones.

Cajas para libros o pequeños objetos planos

Estas cajas se han puesto de moda en los últimos años, porque resultan un tipo de embalaje muy cómodo para enviar libros o productos como vinilos o videojuegos. La estructura del propio embalaje sujeta el objeto que contiene para que este no se mueva y, por tanto, viaje más seguro.

Cajas de tubo

Las cajas de tipo tubo presentan una estructura pequeña y alargada. Se pueden usar para meter pequeñas mercancías o productos muy sensibles como pósteres u otras obras en papel. Ofrecen una gran resistencia y son ideales para todo tipo de objetos cilíndricos y alargados.

Por supuesto, estos tipos de embalaje se adaptan a distintas medidas de tamaño y longitud. De este modo, muchos tipos de industria pueden contar con este packaging para su día a día.

Cajas con asa

Las cajas con asa están pensadas para facilitar su transporte. Imitan la estructura de las cuadradas o rectangulares, solo que cuentan con dos agujeros en sus laterales para introducir las manos y llevarlas más cómodamente de un lado a otro.

Se usan tanto para la venta y el transporte de mercancías como para guardar documentación en las oficinas, por ejemplo.

Cajas regulables en altura

Las compañías que cuentan con un amplio stock de productos de distintos tamaños tienen, en las cajas regulables en altura, a su mayor aliado.

Estos sistemas de embalaje se pueden doblar por distintos puntos, con el objetivo de que se pueda adaptar a lo que custodien en su interior. El funcionamiento es muy cómodo y sencillo y, sobre todo, no resta resistencia y capacidad de apilamiento a las cajas.

Cómo elegir el mejor embalaje para mis productos

La elección del mejor tipo de embalaje para un producto dependerá de muchos factores: presupuesto, objetivos, función de las cajas, tipo de objetos que lleven en su interior, etc. Para tomar una decisión adecuada, lo mejor es hacer un estudio que tenga en cuenta tanto los objetivos como las necesidades. 

La prioridad es que el producto vendido viaje con toda seguridad. Por eso, hay tipos de embalaje para transporte más adecuados que otros, así como para almacenar en pilas o luego guardar en almacenes.

Hay que tener muy en cuenta todas las variables. Por ejemplo, es posible que la mayor aspiración de una empresa sea enviar sus productos en un embalaje de cristal, pero el sistema de transporte hace que esto sea complejo por las posibles roturas. Además, el cristal siempre será más caro que el papel o el cartón.

Por otro lado, también hay que tener muy en cuenta las condiciones de espacio de la compañía: si esta no dispone de un gran almacén donde guardar embalajes, la mejor opción es el cartón o el papel, ya que son dos materiales que no ocupan demasiado y se pueden guardar plegados o enrollados hasta que sean necesarios.

Por supuesto, el presupuesto de gasto en transporte y embalaje también será algo a estudiar: el coste unitario de cada tipo de embalaje podrá depender del material, pero también de la cantidad que se compre, etc. 

Afortunadamente, hay muchos tipos de embalaje en todos los materiales, y adaptados a todas estas variables. Todo ello para que cualquier profesional encuentre justo lo que está buscando.